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Si no hay un ilícito, Porrúa puede editar la obra de gatos y perros, y nadie tendría que criticarlo por ese hecho no del todo natural, pero en ‘fon’. O bien, se le puede criticar y él puede mandar a sus críticos al diablo.

Gil madruga y Dios lo ayuda, pero poco. Así escuchó el noticiario radiofónico de Ciro Gómez Leyva Por la mañana. Los pájaros gorjeaban (gorjear, gran palabra matutina), la luz cruzaba las cortinas, el pegajoso mundo empezaba a funcionar. Ciro le preguntó a Rafael Moreno Valle, ex gobernador de Puebla y neo aspirante a la Presidencia de la República, si los anuncios que han cundido como una viruela de la publicidad aquí y allá con la imagen de su libro (es un decir) La fuerza del cambio los pagó el ex gobernador con su dinero. De inmediato, con enorme pundonor, don Rafa le respondió a Ciro: nunca pagaría yo, Ciro, todos los espectaculares que han visto ustedes y en los cuales aparezco promocionando no solo mi libro, sino el cambio, esas imágenes las pagó el editor. Mju. Ja. Sí, como ño.

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