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Fue hace poco más de un año. Pedro Tamayo Rosas fue atacado a tiros a las puertas de su casa, en Tierra Blanca, Veracruz. Su esposa y sus dos hijos lo vieron morir.

Era editor de La Voz de Tierra Blanca. En junio de 2014 se había dedicado a investigar el hallazgo de varias fosas clandestinas en las que se exhumaron los restos de 35 personas, presuntamente ejecutadas por Los Zetas.

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Su trabajo periodístico desató una serie de amenazas que lo obligaron a desplazarse ante el temor de que su vida estuviera en riesgo. La Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas de Veracruz le otorgó diversas medidas cautelares.

Tamayo Rosas fue “reubicado” en otro estado y sometido a vigilancia policiaca.

Un colega suyo relató más tarde que el periodista creyó que todo habría de normalizarse cuando se hicieran públicas las amenazas. Le dijo que esto “iba a bajar sin duda la tensión”. Unos meses más tarde decidió volver a Tierra Blanca.

La vigilancia policiaca se limitó entonces a la realización de rondines frente a su casa y a un monitoreo por vía telefónica.

Más información: http://eluni.mx/2wk9jDl

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