La Tierra, el Sol y la Luna se alineaban con exactitud produciendo un eclipse solar. Gil lo esperó con la paciencia del santo Job aun cuando en Ciudad de México se observaría un pedazo de eclipse; en Estados Unidos, eclipse total. Como sea, las consecuencias empezaron a notarse incluso unas horas antes de la alineación que perturbaba a los antiguos.
Cosas extrañas: en estado de hipnosis, Gil tomó asiento frente a su enorme televisión de plasma para ver la presentación de Hoy voy a cambiar, la telenovela que recrea la vida y milagros de Lupita D’Alessio. Aquello era un lloradero: los hijos porque quieren a la madre; la madre porque quiere a los hijos; los hijos por las adicciones de su madre; la madre por el daño que sin querer infligió a sus hijos: que Lupita se metía hasta el polvo de los libreros y se fumaba hasta el pasto y era noviera y armaba unos fiestones que acababan en unos zafarranchos y que se gastaba millones. Todos los días se transmitirá esta historia verídica en llamas. He aquí una de las consecuencias más raras del eclipse.
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