Andaba de boca en boca por su inteligencia temida de libros y letras reconocida Alejandra, la editora, no daba paso inseguro.

Calaverita para Alejandra Escobar, editora de etcétera

Andaba de boca en boca por su inteligencia temida de libros y letras reconocida Alejandra, la editora, no daba paso inseguro.

Andaba de boca en boca
por su inteligencia temida
de libros y letras reconocida
Alejandra, la editora,
no daba paso inseguro.

Escribía a diestra y siniestra
de feminismo y presidentes
de medios, dictadores y pretendientes.
Pensaba que nunca, nunca
la alcanzaría la muerte.

Qué equivocada estaba,
aún vivaz y con proyectos
que la encontró la huesuda
Y le dio un consejo:

“Recuerda que toda lucha
termina perdiendo conmigo,
escucha lo que te digo,
que de consuelo te quede
que a todos esos que acusas
han de pasar por mi filo”

“Pero ahora a ti te toca,
pues hoy he de librar
a los pobres colaboradores
de tu tiranía sin par.”

Ya se quedó la revista
sin Alejandra Escobar
sus reporteros la lloran,
¿quién los va a presionar?

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