Alejandra Escobar, enviada
Los años 2016 y 2017, así como el próximo 2018, marcarán en la historia mundial un periodo donde los Estados vivieron cambios totales o graduales en sus formas de gobierno. Estados Unidos y Reino Unido son ejemplo de los países que llamamos desarrollados y que al día de hoy experimentan giros en sus bases sociales, económicas o sus relaciones internacionales. Por un lado Donald Trump impulsa un nacionalismo que recae en la xenofobia y por el otro un país que intenta sortear su separación de la Unión Europea y con una región latente a impulsar una vez más su independencia.
Ambos sucesos no se pueden entender sin los procesos democráticos, sin la voz o más bien el voto de miles de ciudadanos que optaron por la vía que ahora está en el poder.

Así se despertaron el 24 de junio de 2016 miles de ingleses con la noticia de que ya no formarían parte de la Unión Europea o la madrugada del 9 de noviembre del mismo año que anunció el triunfo del magnate sobre Hillary Clinton. Podemos enumerar más ejemplos de cómo las democracias han cambiado en este par de años, sin embargo, lo que específicamente nos ocupa en este momento no tiene que ver con un cambio de izquierdas a derechas o de demócratas a republicanos, lo que en etcétera hemos abordado a lo largo del año es el fenómeno de los personajes antisistema, hombres y mujeres que se presentan al electorado como una especie de “salvadores de la patria” gracias a la desconfianza hacia las instituciones, ya lo vimos en Holanda, España, Guatemala, Francia, Venezuela y ahora lo observamos en Honduras, así como desde hace 12 años en México con Andrés Manuel López Obrador.
Honduras entonces es uno de los procesos electorales próximos a las elecciones presidenciales de 2018 en México con la particularidad de que en ambos países existe un candidato que se erige como la voz cantante.
Salvador Alejandro César Nasralla Salum, mejor conocido como Salvador Nasralla, presentador de televisión y cronista deportivo llega a las urnas este domingo 26 de noviembre con un discurso populista, personificando al salvador que necesita el país para resolver los problemas a través de la honestidad; rechaza la crítica de los medios o los sitúa como “enemigos del pueblo” o de “alguna mafia” si no simpatizan con sus ideas.
Nasralla, es el López Obrador de Honduras y aquí nuestro ojo periodístico, observar y testificar cómo el discurso antisistema se refleja en las urnas.

