El pacto Peña-AMLO

De la risa loca por los razonables señalamientos sobre lavado de dinero, los voceros azules y amarillos de Ricardo Anaya izan ahora otra bandera, igual de cabeza como aquella del Campo Marte en el inolvidable 24 de febrero; que Enrique Peña Nieto pactó con López Obrador la sucesión presidencial.

Los porristas de Anaya enarbolan que ellos, bueno, Anaya, es la opción de cambio con futuro, una revolución del sistema político mexicano tal, que dejará de ser presidencialista y unipersonal en la cima del poder.

Los nuevos amigos del talentoso candidato y corredor inmobiliario, olvidan que la misma candidatura del queretano es consecuencia del aniquilamiento político de Madero, Zavala, calderonistas y foxistas; una coalición fruto del marchito PRD y una franquicia personalísima, la de Dante Delgado. No se engañen, el poder del Presidente, de AMLO o de Anaya no es personal, es personalísimo, único, indivisible.

Ante la articulada escalada de acusaciones en contra del dueño de Por México al Frente, que ha transitado del espectáculo mediático frente a la PGR el fin de semana, a su negativa para rendir declaración ministerial al SAT, denunciando a la fantasmagórica empresa que pagó los 54 millones y de ahí al video de añejo bodorrio, que evidenció la liga Anaya-Barreiro, los estrategas del serio candidato pasan de la risa, a la carcajada.

Bajo la premisa de que la candidatura de José Antonio Meade está terminada (extraña entonces tanta atención) y, que el PRI irremediablemente ya se va aunado a la obviedad de que la ideología priista más añeja es la que representa AMLO, más ahora con sus increíbles sumas que le restan, léase Napito y la maestra; los voceros amarillos del niño azul dicen: Peña ya pactó con Andrés.

¿Y eso? Para que juntos EPN y AMLO impidan la llegada de Anaya a Los Pinos. Así es, un nuevo complot que se gesta desde una reedición del histórico desafuero (Fox vs. AMLO por desacato judicial en el caso del predio El Encino, en Santa Fe 2004). Así, una idea de risa loca se pone seria, la risa se va y queda sólo la demencia.

La hipótesis publicitaria, nueva mantra promocional se esparce oficiosamente, por lo bajo y alto, ante audiencias pequeñas o grandes; el meme de la bandera al revés alimentó la prosa, por ejemplo, de Jesús Ortega, el Chucho mayor del PRD menor, quien en su artículo para el Excélsior concluyó que aquello fue, sin duda, un bélico mensaje del Ejército para su Comandante Supremo.

Viejos cuentos de nuevas conspiraciones. Un pacto entre ya saben quién y la mafia en el poder, es producto pestilente de quienes dicen ser aire limpio.

Loret de Mola. Carlos Loret de Mola dejó ayer Radio Fórmula tras 10 años de relación profesional; se fue sin dar nota, sin estridencia, con futuro; tendrá éxito en lo que venga y Grupo Fórmula también.


Este artículo fue publicado en La Razón el 1 de marzo de 2018, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

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