Van cientos de muertos, en su mayoría, jóvenes estudiantes. También han muerto niños, madres y padres de familia, a manos de paramilitares que usan armas largas. Suelen disparar al tórax o al cráneo. Aprovechan las marchas pacíficas, en las que los manifestantes están expuestos y por supuesto, desarmados.
Las personas han quedado tiradas, con los sesos en el suelo o con el pecho abierto. Es la sangrienta represión que tiene lugar en Nicaragua desde principios de abril de este año. Y diversos gobiernos de América Latina y partidos de izquierda, entre ellos el mexicano Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) han dado su aval a la masacre.

Son 4 meses de protestas, muertos, perseguidos, acosados y presos. Se originó con el intento de reforma al sistema de Seguridad Social. Una semana de protestas que fueron reprimidas con violencia desembocaron en la tambaleante oferta del gobierno del sandinista Daniel Ortega de retirar dicha reforma. Pero la llama estaba prendida y la gente pasó de pedir la abrogación de la reforma a pedir la renuncia de Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.
A pesar de ello y las dolorosísimas fotografías y videos que cientos de nicaragüenses han hecho circular en sus redes sociales, la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, se hizo presente en el Foro de Sao Paulo y, a nombre de su partido, firmó un comunicado en el que diversos gobiernos y agrupaciones de izquierda defienden y justifican la violencia con que Daniel Ortega ha reprimido a la población.
El comunicado, publicado en medios oficialistas de Nicaragua, se titula “Resolución sobre Nicaragua” y está avalado por el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo. Su contenido, plagado del lenguaje habitual en la propaganda de las dictaduras socialistas, en esencia señala que la población que pide la salida de Daniel Ortega del poder es una “derecha golpista” y que el “Comandante” tiene “legítimo derecho a la defensa”.

Este comunicado se suma al emitido hace unos días por el ala feminista del Partido Comunista Español, en que se acusaba al gobierno de Estados Unidos de financiar las protestas en Nicaragua.
Paralelamente al apoyo inmoral que el Foro de Sao Paulo (y como parte de él, el partido que gobernará México a partir del 1 de diciembre) brinda a Ortega, la tragedia nicaragüense ha ocupado mínimo espacio en los medios de comunicación y en las preocupaciones de los gobiernos. De parte de la ONU, ha habido tibios llamados a esclarecer las muertes, a lo que, por supuesto, Ortega ha accedido hipócritamente.
El País ha sido uno de los pocos medios que ha informado de manera diaria y correcta sobre lo ocurrido. Al interior de Nicaragua, los medios independientes han sido duramente atacados. Al canal “100% Noticias”, por ejemplo, se le acusó de estar detrás de todos los muertos por medio de una campaña negra armada en Twitter, y a su director, Miguel Mora, de ser un asesino.
Y fue hasta hace muy poco que el gobierno de Enrique Peña Nieto condenó abiertamente los actos de violencia perpetrados por Daniel Ortega, conjuntamente con otros gobiernos. La Resolución de Nicaragua emitida por el Foro de Sao Paulo es la respuesta a dicho pronunciamiento.
De parte de Morena, acudieron al Foro de Sao Paulo 2018, realizado en La Habana, Cuba, además de Polevnsky, el presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia del partido, Héctor Díaz Polanco y el diputado federal electo, Gerardo Fernández Noroña.
A nombre de Morena, y con ello, a nombre del nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, se avaló la resolución que condena, dice, “las acciones desestabilizadoras, violentas y terroristas de la derecha golpista que, conforme a la misma estrategia aplicada en otros países como Venezuela, pretende desconocer el orden constitucional de Nicaragua al fracasar su objetivo inicial de derrocar al gobierno sandinista presidido por el Comandante Daniel Ortega Saavedra, que ha promovido el diálogo y el consenso como forma de superar la crisis planteada”.
Si no fuera tan monstruoso lo que ocurre en Nicaragua, serían de risa las últimas palabras: las relativas al diálogo y al consenso.
El documento también dice que el Foro “respalda al gobierno de Nicaragua por sus avances en el restablecimiento del orden, así como de los derechos del pueblo nicaragüense, violentados por los golpistas de la derecha”.
Y a pesar de que los muertos son casi todos opositores al régimen, el Foro de Sao Paulo asegura que son precisamente los opositores quienes han orquestado la masacre. Y se atreven a “denunciarla”.
“Denunciamos los graves actos de barbarie y violación a los derechos humanos cometidos por la derecha golpista y terrorista nicaragüense con la negación del derecho a la libre circulación, destrucción y quema de viviendas y edificios públicos, secuestros, torturas y asesinatos, así como el secuestro de ciudades enteras por las hordas criminales de grupos fascistas al servicio del imperialismo norteamericano, imponiendo el terror y la muerte entre sus habitantes y en particular, entre la población sandinista”.
Aquí, un apunte. El sandinismo en Nicaragua está representado por Daniel Ortega. En su momento, logró derrocar al anterior dictador, Anastasio Somoza. El sandinismo, antes guerrilla y luego oposición, ahora es el grupo en el poder y quienes se identifican como tales, son oficialistas.
Daniel Ortega se convirtió a su vez en un dictador tan sangriento como Somoza. No en balde una de las consignas que se gritan en las manifestaciones es: “¡Ortega y Somoza: son la misma cosa!”.
Preocupa, duele, alarma y asquea que Morena haya firmado semejante documento. Aunque no sorprende. Baste recordar el apoyo irrestricto que la misma Yeidckol Polevnsky manifestó hace algunos años hacia el régimen del difunto dictador venezolano Hugo Chávez.
De mi parte, sólo me queda decir: #NicaraguaLibre

