El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, desconoció el llamado de la Organización de Estados Americanos (OEA) de organizar elecciones anticipadas, como una salida a la crisis política que actualmente se vive en ese país y convocó a sus seguidores a la “autodefensa” contra los “enemigos” que lo acechan.
Durante su discurso con motivo del aniversario de la Revolución Sandinista, el mandatario se dijo víctima de una “conspiración armada y financiada por fuerzas internas y externas” que intentan derrocarlo del poder, el cual ostenta desde 2007. Asegura que se pretende instaurar un modelo neoliberal.
Agradeció el respaldo de las naciones hermanas y en particular de Venezuela, quien a través de su canciller Jorge Arreaza, presente en el evento, le ofreció su apoyo para “defender la soberanía” de Nicaragua ante la amenaza “del imperio”.
El presidente nicaragüense también arremetió contra los obispos que fungen como mediadores con los opositores y los calificó de “golpistas”. Afirmó que su complicidad con los “enemigos” del pueblo de Nicaragua quedó en evidencia cuando también plantearon la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales.
“Me duele mucho decir esto, porque le tengo aprecio a los obispos, les respeto, soy católico, pero lamentablemente siempre se impone la línea de la confrontación, no de la mediación”, acusó. Desde su punto de vista, los purpurados ya tomaron partido y promueven el levantamiento de “sectas satánicas”.
La pretensión del régimen de Ortega de modificar el sistema de seguridad social en abril pasado, generó una ola de protestas en su contra, que a la postre se convirtieron una exigencia de su dimisión por diversos actos de corrupción y abuso de poder. Desde entonces se han dado una serie de enfrentamientos de con las fuerzas del orden con un saldo de entre 277 y 351 muertos, según organismos nacionales e internacionales de derechos humanos.
(Con información de EFE)
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