El pasado jueves 26 de julio, concluyó el plazo que un juez federal de Estado Unidos emitió para que el gobierno de Estados Unidos reunificara a las familias migrantes que meses atrás fueron separadas tras ingresar de manera ilegal al país, sin embargo, al menos 711 menores continúan separados porque fueron identificados como no elegibles.
De los 711, según informó la administración de Donald Trump, 431 no podían ser reintegrados con sus padres porque ya habían sido deportados; asimismo, 120 habían “renunciado a la reunificación”; 67 más están separados por la “alerta roja adulta”, en referencia a situaciones en las que el menor puede estar en peligro, y otros están a la espera de confirmar la reubicación de sus padres.
Tras concluir el plazo, el gobierno informó que mil 820 niños migrantes habrían sido reunidos con sus padres.
Este viernes habrá una audiencia judicial sobre el tema y, según reportan las agencias, los abogados de los migrantes probablemente se centrarán en cómo reunir a los 711 menores.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), grupo que presentó la demanda que llevó al fallo por la reunificación, argumentará ante una corte en San Diego que las familias tienen que estar juntas antes de ser deportadas.
De acuerdo con Reuters, la ACLU ha dicho que los padres necesitan tiempo para considerar sus derechos legales y los de sus hijos, a quienes los progenitores podrían decidir dejar en Estados Unidos para pedir asilo de forma independiente.
Sin embargo funcionarios gubernamentales afirman que ya le dieron tiempo a los padres para considerar sus opciones, que ya se les notificaron sus derechos legales y se les entregó información de contacto para abogados.

