La fiesta del Chivo a la mexicana

La fiesta del chivo, a la mexicana

La fiesta del Chivo a la mexicanaMéxico vive su propia fiesta del chivo, digamos que se sitúa entre los festejos de una victoria electoral apabullante y una cruda realidad que deshace las promesas de campaña de quien ganó la Presidencia de la República. Es algo similar a un jolgorio a ritmo del mambo aquel, “Chivirico” (¿lo recuerdan?), aunque, poco a poco, entre la rueda del baile y los aplausos se esparce la certeza de que nos hicieron de chivo los tamales y que la “mafia en el poder” fue una proclama para convencer al pueblo de que se lucharía contra la corrupción cuando, en realidad, a muchos de los hampones el candidato triunfante los considera “chivos expiatorios”, inocentes vamos, y sólo apunta a una abstracta mafia que desde hace 30 años saquea al país. Desde luego que más de uno le dirá al Presidente electo que no acepta los baños de realidad y que a chivo brincado, chivo pagado, es decir, que ya le dio su voto y ahora espera que el Ejército regrese a los cuarteles o sea derogada la reforma energética y cosas por el estilo, incluyendo, claro, el empleo que a todos prometió para sacar para el chivo y es que, como se dice en el pueblo, si el chivo no le mama, es ganancia para la cabra. Sí, tiene poco que inició la celebración y ya hay muchos chiveados en incluso uno que otro chivato que comienza a deslindarse de la fiesta del chivo. El candidato dice una cosa un día y otra al otro día y el circo sigue así, entre broma y broma, como cuando el aficionado al futbol grita “Arriba las Chivas” y otro le completa: “Y abajo los chivos”.

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