Los reporteros del diario neoyorquino contactaron con varias empresas especializadas en prestar este peculiar servicio y compraron visitas para vídeos que ni siquiera habían sido publicados por ellos.
En apenas dos semanas, miles de visualizaciones se habían sumado a los registros. También, algunos comentarios y ‘me gusta’, ya que el paquete puede completarse. Luego notificaron a YouTube lo que habían hecho. La compañía reconoció que se trata de “un problema en el que hemos estado trabajando durante muchos, muchos años”, en palabras e Jennifer Flannery O’Connor, directora de gestión de productos de la plataforma. A pesar de ello, aseguran que sus sistemas de detección “son realmente buenos” y que en la actualidad menos del 1% de las visualizaciones totales en la plataforma son falsas. Teniendo en cuenta que cada día se registran miles de millones de visualizaciones… sigue siendo demasiado.
El problema de las visualizaciones falsas en YouTube es que la mayoría de las que ofrecen estas empresas no proceden de humanos, sino de bots. Es la grieta que aprovecha la plataforma para tratar de frenar esta práctica, que en 2013 se convirtió en un verdadero problema que hizo temer la llamada “Inversión”: el momento en el que más bots que humanos están consumiendo vídeos. No llegaron a ese punto, pero la palabra sigue erizando los pelos de quienes gobiernan el imbatible gigante del vídeo online. Curiosamente, la propia Google se dispara a menudo a los pies: anuncia en su buscador este tipo de compañías, que para burlar la prohibición de utilizar como palabras clave “comprar visitas de YouTube” recurren a tácticas tan peculiares como escribir mal la descripción. Paradojas de la vida, Google está haciendo mucho dinero perjudicando a YouTube: ‘GetLikes.click’, una de las empresas que vende visualizaciones, ha gastado en 2018 más de 109.000 dólares en publicidad en el buscador. Sus ingresos han ascendido a 191.000 dólares.
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