Una victoria vergonzosa de la publicidad

Parecía un video como cualquier otro, de esos que habitualmente suscitan la ira de legiones en la redes sociales: #LadyPrieta fue la etiqueta para narrar un acto discriminatorio entre los que ocurre en México día con día; y aunque la trama era notoriamente sobreactuada muchos en Internet encontraron la ocasión para desfogar el linchamiento y, en verdad, encarnizarse contra la joven rubia que hizo escarnio de la muchacha morena.


 


 


El marketing busca eso, impactar en la mayor cantidad del público posible para posicionar la imagen y el producto que sea. El punto no es ese (ni siquiera lo es que, al menos para mi el video está mal hecho, es poco verosímil) el quid es el contexto políticamente correcto del que saca buen provecho y logra empatía con quienes rechazamos que se le diga a alguien “Indio bajado del cerro a tamborazos” o simple y llanamente “prieta”. Lo hace mintiendo y entonces así trivializando la discriminación con la complicidad de muchos medios de comunicación que le confirieron seriedad a ese anuncio. Entre todo esto, queda el ridículo de los usuarios que blandieron una vez más su espada justiciera como un grotesco ejemplo de legiones que se orientan como ovejas en búsqueda de pastor.


 


 


Marco Levario Turcott

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