El 1 de mayo, es decir, el Día del Trabajo, Denise Dresser plagió un texto elaborado por el esfuerzo de otro. El texto, ni más ni menos, es un editorial de El País titulado “Explíquese señor Rajoy”, publicado el 29 de abril pasado, donde cuestiona al presidente del gobierno por los escándalos de corrupción en los que están involucrados militantes de su partido. El diario Reforma publicó el artículo de Dresser con este encabezado: “Explíquese, Sr. Peña”.
Este es un ejemplo, entre otros que recupera Angélica Recillas García en su colaboración de hoy para el portal de la revista etcétera:
El País:
“El silencio y proceder de Rajoy daña a la democracia, a nuestra imagen internacional, a la confianza de la ciudadanía en la política y al buen nombre de miles de honrados militantes”.
Dresser:
“La mudez del Presidente daña a su partido, daña al país, daña a la democracia que la corrupción compartida amenaza con destrozar. Hoy es imperativo saber qué supo, cuándo lo supo y qué va a hacer al respecto”.
Ayer mismo, los usuarios de Twitter expresaron su inconformidad a Dresser por no dar el crédito debido y ella contestó, así casual: “Tiene razón. Debí hacerlo y lo hago ahora ya que me llevó a hacerle a @EPN la misma pregunta que le hace @elpais_espana a Rajoy; Explíquese". Es decir, la profesora acepta el plagio pero lo minimiza, con lo que incurre en dos faltas de ética: el plagio en sí y la omisión de su parte respecto a que ese plagio no se debió solo al título del texto sino que hay varias oraciones idénticas y, sobre todo, a que ella trasladó el esquema de interpretación de El País al texto de Reforma, para decirlo de otra forma: Dresser también se apropió de un esquema de interpretación que no era suyo haciéndolo pasar como un análisis sobre la circunstancia mexicana con patrones del contexto español.
Ustedes recuerdan que esta no es la primera vez en que la también colaboradora de Televisa y Aristegui Noticias plagia; ya lo hizo en un libro firmado con Jorge Volpí —“México. Todo lo que un ciudadano quisiera (no) saber sobre su patria”— o con sus propios textos en los que simplemente modifica nombres para adecuar sus análisis a situaciones diferentes. En este caso Denise Dresser tomó como suyo el trabajo de otro.
No obstante, la politóloga ha sido implacable en otros casos, como pasó durante la polémica sobre la tesis de Enrique Peña Nieto que la consideró “cereza en el pastel, que desnuda a un hombre que ya había sido desnudado con la casa blanca, pero ahora empezamos a verle los lunares y las manchas” por lo que se preguntaba, indignada, si no habría consecuencias, y en esas también regañó a “un gran segmento de la población mexicana que dice: 'bueno es que todo mundo plagia, ¿cuál es el problema?, no es para tanto'”, advertía con el estilo que se le conoce entre el reclamo y la contención del grito, escandalizada por la indiferencia de la sociedad frente al plagio. La misma indiferencia que opera en favor de Denise Dresser como uno de sus mejores aliadas.
Marco Levario Turcott.
