"Si no hay verga, no hay violación", señaló Marcelino Perelló ante los micrófonos de Radio UNAM el pasado 28 de marzo, al referirse a la agresión de que fue objeto Daphne. El comentarista señaló que al joven se le hizo muy buena la chica para meterle los dedos pero que tampoco debe hacerse tanto escándalo por eso; meter los dedos o el palo de una escoba, insistió, no es violación. Todo esto, repito, en Radio UNAM.
Los adjetivos sobre esa postura sobran, o sea, creo que los tenemos todos a flor de labios. Por eso me parece que vale mucho la pena subrayar que las autoridades de la UNAM deben hacer algo al respecto, porque eso rebasa incluso a los directivos de la estación: Radio UNAM violó la ley, y de cualquier modo, el Instituto Federal de Telecomunicaciones debe intervenir. Estos es lo que dice la ley respectiva en su artículo 256 fracciones VIII y IX:
"En la prestación de los servicios de radiodifusión estará prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas;
"IX.El respeto de los derechos humanos, el interés superior de la niñez, la igualdad de género y la no discriminación…"
Marco Levario Turcott
