
La crucifixión
Tengo amigos de muy diversos calibres y talantes. Los hay beodos como marinos irlandeses, otros son unas lumbreras y algunos más podrían generar la sospecha de una forma benigna de retardo mental. Seguramente usted, querido lector, se preguntará: “¿y eso a mí que chingados me importa?”. Dado que esta es


