
Nacionalismo: un problema de gravedad
“El mole mexicano es el mejor platillo del mundo”, escuché decir a una señora durante una tertulia en la que el nacionalismo gastronómico hubiera hecho vomitar a un buitre. Parecía que se trataba de demostrar nuestra enorme superioridad en el campo del guajolote y la tlayuda. Escuchaba azorado comentarios








