
Cuerpo de luz ofrecido
“El mensajero” (1996), la video-instalación de Bill Viola expuesta en el museo Guggenheim de Bilbao (febrero, 1998), puede servir como pórtico de acceso a estas reflexiones sobre el cine porno porque algo hay en ella de la pregnancia significante y, al mismo tiempo, del esencial vaciado de sentido que caracteriza