
El diablo entre las piernas
Arturo Ripstein es, para muchos, el “cineasta incómodo.” Esta calificación se podría corroborar con una revisión de su filmografía que incluye tramas y temas sórdidos, escasamente abordados en el cine mexicano -y posiblemente mundial. Para muestra basta recordar “Principio y fin” (1994), considerada como una de las mejores películas mexicanas








