
Una madriza épica
Cada que me duele la choya recuerdo la madriza más fuerte que me di con Julio. Todo empezó cuando caminábamos Cuauhtémoc y yo por uno de los andadores de Valle de Aragón y Julio le gritó cuatro ojos. Yo de pinche metiche le menté su madre y él me dijo “Rata” tu no te metas. Me decían “Rata” no








