
La Efeba Velázquez
Lo difícil no es llegar, sino sostenerse, reza un clásico que mi abuela ha intentado patentar sin suerte desde la primavera del 44. La proeza de mantenerse fiel a la halagadora descripción de su calidad narrativa: “Después de Carlos Velázquez, la literatura del norte hacia el futuro ha comenzado a ser otra cosa”, debe ser una pesada loza que








