
En este pequeño círculo
yace la calma
que la pólvora
y los habitantes
del bosque inglés
arrancaron de mi pecho.
Permanece comprimida,
hasta que regresa
entre los labios,
se desata el mar;
comienza el Edén.


En este pequeño círculo
yace la calma
que la pólvora
y los habitantes
del bosque inglés
arrancaron de mi pecho.
Permanece comprimida,
hasta que regresa
entre los labios,
se desata el mar;
comienza el Edén.