
Esta dicha de brisa invernal
se asienta debajo de mis uñas,
el cuerpo tiembla
y el calor de los meses prometidos
solo existe en el complicado
lugar que es lo que aconteció,
pero es solamente otro invierno,
como los anteriores,
sin obras teatrales ni
las tragicomedias románticas;
cuando comienza la brisa
necesito abrigo, conforme avanza
el segundero el calor vuelve,
así que decido quedarme ahí
donde brota el sol;
decido viajar a lo más profundo
de mi pupila, donde aún
existe la primavera.


