La primavera escondida

Muelle cubierto de nieve en el Lago de Zug durante la premisa de un amanecer suizo. Foto: Ingo Meckmann

Soñé que regresaban los baños solares

de un mes de abril;

la temporada de huracanes ha

empañado ya,

todo rastro de que alguna vez existieron,

por más que las busco,

solo encuentro el recuerdo de lirio exiliado;

y le suplico a su silencio

termine de arrebatarme las mañanas;

aunque todas las tardes

me siento a esperar su regreso frente

al muelle,

sé que nunca más habrán de volver,

pero las espero,

porque la piel se puntúa al delirar

el andar impasible;

porque la imposibilidad me trae paciencia,

porque la espera retiene el silencio

y la realidad.

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