
Desde hace poco más de dos semanas y siempre de acuerdo con los datos disponibles (que, claro, debían ser analizados) anoté quién encabezaba la preferencia electoral y quién podía competir con el candidato presidencial de Morena; también dije que un asunto es la falta de credibilidad de las encuestas y otro es que sí son instrumento para pronósticos electorales –y en todo eso disentí con quienes creen que votar por el mejor les daba una suerte de superioridad moral sobre los demás. Aun faltan que transcurran las etapas que el proceso electoral señala, naturalmente, pero creo que hay los elementos suficientes para afirmar que Andrés Manuel López Obrador será el próximo Presidente de México y que falta saber aún si logra la mayoría absoluta o no en el Congreso; también me parece que hay elementos suficientes para asegurar que Morena arrasó en la Ciudad de México y que ocurrió lo mismo en Veracruz; además es muy probable que ese aluvión abarque muchas otras más entidades. Ya veremos qué sigue, por ahora un aspecto nodal es que nuestras instituciones reflejen la pluralidad realmente existente.
Más allá de las opiniones diversas y contrastantes que se muestren en este espacio, me interesa la credibilidad que etcétera y un servidor tengan para ustedes en la nueva etapa que se avecina. Hicimos nuestro mejor esfuerzo como profesionales para transmitirles noticias ciertas, combatir la falsa información y ofrecerles con transparencia nuestra postura editorial.

