Disentimos absolutamente del discurso de Enrique Peña Nieto en el que define la estrategia del gobierno mexicano frente al presidente de Estados Unidos. Está plagado de generalidades, retórica y maneras blandas frente a la magnitud del riesgo que representa Donald Trump y el permanente acoso en que ha expuesto a nuestro país. El gobierno mexicano debe confrontar y exigir respeto a nuestros connacionales que se encuentran allá, porque las frases manidas del respeto al Estado de derecho no ayudan en nada; deben procurarse todos sus derechos, entre otras exigencias. Pero no, el Ejecutivo antepuso las buenas maneras y mostró flaqueza política.
Hay que tener dignidad para enfrentar al tirano.
Reiteramos: Trump ha insultado a México. Lo ha hecho con nuestros connacionales que allá son una indudable fuerza económica y cultural; lo ha hecho, entonces, con nuestra mano de obra y nuestros productos e inversiones, y ahora también con nuestro idioma. Trump amenaza a México con romper el Tratado de Libre Comercio e insiste en la construcción del muro que el país nuestro tendría que sufragar; todo esto además de que el presidente de Estados Unidos plantea una política antiinmigrante atroz, y desdeña la procuración de derechos humanos.
Y el gobierno mexicano emplea retórica de los 70.
etcétera
