A los problemas laborales que ha denunciado un grupo de trabajadores de TV-UNAM habría que añadir la farsa que se ha montado en la radio de la misma institución académica. Poco a poco la iremos detallando, conforme tengamos más datos y cifras que sustenten esto, como es costumbre en esta publicación. Por ahora sólo apuntamos que Radio UNAM tienes tres problemas centrales que no se han sabido enfrentar y que, incluso, no sólo no se han sabido enfrentar sino que se evaden, con cargo a los ya de por sí exiguos recursos universitarios.
El primero de esos problemas tiene larga data (como recordará o puede verificar en este sitio el lector): la señal sigue siendo un desastre entre la baja potencia, escasa cobertura y poca claridad en los sonidos, pero en lugar de comenzar a enfrentar la situación, el director de la radiodifusora dispuso que fuera remodelada su oficina. El otro problema se desprende de los más errores del director, Renato Dávalos: en ligar de contratar personal especializado para atender la baja calidad de la señal ha contratado reporteros para el noticiero y ahora, también en una circunstancia generada por el señor Dávalos, los recursos se orientan para impulsar foros de análisis y diagnóstico de Radio UNAM para convalidar la ruta del director.
Esperamos que pronto la comunidad universitaria voltee la mirada para acotar y si se puede enmendar los errores, pero sobre todo acotar la discrecionalidad y falta de brújula.
