La previsible negativa de la señora Clinton

Creemos que era previsible: Hillary Clinton rechazó ayer la invitación del presidente Enrique Peña Nieto para visitar a México y, con ello, hace aún más evidente la desastrosa estrategia del gobierno: el enorme error de invitar a los candidatos a la presidencia de EU y ya luego, el no condicionar la visita de ambos, precisamente, para evitar el desplante de la candidata del partido demócrata que, ahora, hace más grande el error del Ejecutivo.


 


 


No creemos exagerar al decir que esta es la circunstanca por la que se le ha criticado más al Ejecutivo en toda su administración, aunque desde luego ello implica algo así como una gota abundante que derrama el vaso de múltiples decisiones equivocadas; entre tal esfera pública prácticamente el consenso entre los expertos, es unánime: se trata de un grave yerro que no sólo tiene consecuencias en el corto plazo sino efectos perniciosos en nuestra relación con EU, tanto en el terreno pragmático como en las vías estratégicas de la economía y la política, en particular, la política migratoria.


 


 


Esperamos que esto no implique, además de todo, una crisis dentro del gabinete porque más allá de las críticas que debemos hacer al gran desatino del gobierno, una crisis de tal calado a nadie conviene.


 


 


 


Marco Levario Turcott

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