Imaginen una espora pluricelular que se dispersa permanentemente y conforma ecosistemas propicios, por ejemplo para el desarrollo de las plantas y los hongos. La estructura de la espora es tan compleja como la censura en México porque además estas son plurifuncionales. La distorsión o la omisión de las noticias relevantes no se debe únicamente a instancias oficiales en los niveles que quieran ni sólo al crimen organizado en cada vez más regiones del país.
Hay esporas que son una célula haploide, o sea, contiene un sólo juego de cromosomas o la mitad, los espermas por ejemplo, que al unirse con los óvulos –el huevo fecundado– integran una célula diploide. El sensacionalismo de los medios tanto tradicionales como digitales y la precariedad cultural de los consumidores de noticias, son los gametos que se unen para dar forma a la célula diploide llamada censura. Este es un ejemplo, “La cachan en la movida y le llaman #LadyMotel” es la nota más reproducida en los medios mexicanos esta semana y se reprodujo como hongos en tiempos de agua gracias a la espora de la morbosidad (la frase entrecomillada es de Uno TV –cuyo dueño, Carlos Slim quiere incursionar con ese tipo de contenidos en la TV de paga mexicana). Hubo 72 notas. Fue lo más visto (junto con la mujer que se dedica a la pornografía, para registrar los cambios que tuvo su cuerpo al embarazar). También hubo otra nota: la recomendación de la CNDH al Ejército Mexicano por la tortura de una mujer y la detención arbitraria de seis personas, entre otros delitos. Hubo siete notas, no más. #LadyMotel ocurrió en Argentina; la violación de los derechos humanos en México.
Hay censuras que son como una célula diploide. Contienen un sólo juego de cromosomas, el sensacionalismo por decir algo, el otro juego de cromosomas son los lectores. El huevo de la censura se fecunda porque el lector no exige y en cambio consume lo antedicho. Sí, en esta espora pluricelular, el público consumidor de medios es también responsable de la censura.
Marco Levario Turcott
