Yo sé que a principios de la semana estuvimos ocupados en defender la difusión del video basura de Gerardo Ortiz, también nos entretuvimos en los Panama Papers, lo mismo para señalar que fue una filtración lograda por el hackeo y no una investigación periodística, que para subrayar que en sí mismos esos datos no probaban nada. Por eso es que no compartí la portada de la versión impresa de una de sus revistas favoritas, pero ahora es el momento.
El artículo principal de esta edición documenta los avances que hemos tenido en el tema de la transparencia y cómo la ley respectiva es un instrumento clave para la labor periodística si de lo que se trata es de ofrecer datos precisos y ciertos, y no especulaciones y supuestos.
No dejen de comprarla en su librería favorita o en las tiendas Sanborns. Miren, también tiene un texto que documenta con toda precisión y rigor los datos y las resoluciones legales de la CNBV que exoneró de fraude o cualquier otra irregularidad mayor a OHL, la empresa contra la que dirigieron sus baterías Infraiber y sus medios alineados que siguieron sus dictados como aquellos ratoncitos seducidos por el flautista de Hamelín. Esa determinación legal dejó con un palmo de narices, otra vez, a quienes integraron el tribunal mediático que decide a los culpables según sus consignas.
Entre otros textos también está el testimonio, inteligente y lúdico, de Orquidea Fong, sobre su paso en el semanario Proceso y los acuerdos que, entonces, sus directivos lograron con el ingeniero Carlos Slim para recibir una inversión fuerte en su área digital. Recomiendo mucho este artículo porque también refleja las valoraciones que tienen en esa revista al momento de determinar sus contenidos, muchos de ellos ofrecidos como revelación cuando en realidad se trata de un recuento de hechos de la semana impregnados con la pátina de sensacionalismo respectiva.
Y hay más, mucho más, en esta edición que ojalá revisen y me hagan saber sus comentarios.
Marco Levario Turcott
