Hay temas que no necesitan matices, más aún, hay temas que exigen definiciones sin matices, el rechazo a la violencia por ejemplo. Debe ser claro, sin omisiones cómplices ni rodeos ni acotaciones; sin regateos. Nosotros rechazamos la violencia y nos solidarizamos con sus víctimas exigiendo justicia y, naturalmente, orientando nuestra labor cotidiana a dar el relieve informativo que llame la atención, y denuncie, esa violencia (lo que ocurre desde hace varias semanas en el estado de Tabasco es una constatación de cómo este fenómeno se expande, con una consistencia muy preocupante, en todo el país.
La agresión contra la senadora Ana Gabriela Guevara y quienes en las redes sociales la intentan justificar cuando no incluso la festejan, muestra también, brutalmente, nuestro propio deterioro social. Nuestro, decimos, porque esta es nuestra casa, nuestro contexto, la forma en cómo estamos dispuestos a relacionarnos con los demás.
Como lo hemos hecho innumerables veces aqui, rechazamos al fanatismo y la estupidez que siempre encuentran acomodo en los extremos. Como dijo la legisladora, está no es violencia de género, es violencia y debe ser rechazada con toda claridad, sin subterfugios, como esa postura miserable que señala que como ella es famosa atrae la atención social. No, es ella como símbolo y expresión de que todos estamos a la intemperie de la violencia y cómo la impunidad alienta esa violencia -y también la de género, por supuesto- además del silencio cómplice o el festejo descarado o soterrado.
Las redes sociales son también nuestro espacio público y tenemos la confianza de que como ciudadanos sabremos defenderlo.
