La mayoría de los medios de comunicación compite para ver cuál lucra más con la visita del papa, la información, en sentido estricto, es lo de menos. Lo mismo aquellos que registran cosas sustanciales como "se le mira ilusionado" o “se puso un sombrero de charro”, que esos que denuncian que fue demasiado corto el traje de los monaguillos o que el color de su traje no era el original, o algo más o menos así, durante la boda de Enrique Peña Nieto con la señora Angélica Rivera. Como sea, esos medios están arrodillados frente al jerarca católico y pocos, muy pocos, hablan de la eutanasia, la despenalización del aborto, los derechos dentro de la diversidad sexual o de la pederastia que aquí cobró decenas de víctimas que (casi) se olvidan en aras del mercado religioso y político. Por todo ello, la visita del papa a nuestro país no tendrá el efecto de suscitar una discusión pública sobre los problemas relevantes.
