Editorial: El periodismo militante vuelve a errar y no, no acepta que se equivocó

El periodismo militante no acepta errores, no ofrece disculpas, a pesar de las evidencias. El periodismo militante utiliza condicionantes para atacar al adversario y cuando las pruebas lo contradicen emplea los mismo términos para hacer y decir lo que sea menos aceptar que se equivocó.

El pasado 1 de febrero la periodista Dolia Estévez aseguró que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “humilló” a Enrique Peña Nieto en una conversación privada que ambos mandatarios sostuvieron el 27 de enero del presente año. En aquella ocasión aunque la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) refirió que la llamada se dio en un tono constructivo, la periodista insistió en que el magnate había amenazado a Peña Nieto con invadir el país.

Aunque el trabajo de Estévez se publicó primero en el portal Proyecto Puente, fue en el programa por Internet de Carmen Aristegui que cobró fuerza entre la prensa nacional y la opinión pública. De la mano de Aristegui, la versión sugería: Peña Nieto fue humillado.

Seis meses después, The Washington Post publica la transcripción de aquella conversación y en ninguno de sus párrafos se lee un tono amenazante por parte del presidente norteamericano, tampoco hay líneas que aludan a una presunta invasión pero hoy las comunicadoras no aceptan que se equivocaron y al contrario insisten en defender su versión.

El periodismo documenta, no se hace bajo palabra. El periodismo militante lee, entiende y deduce lo que a sus intereses conviene y no, no hay disculpas para el lector.

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