Paul Manafort, exjefe de campaña electoral de Donald Trump, se entregó a las autoridades tras haber sido acusado de conspiración contra EU y lavado de dinero. Sin embargo, tanto Manafort como su mano derecha, el empresario Rick Gates se declararon no culpables el día de hoy en una corte federal de Washington D.C, horas después de haberse presentado al FBI.
Antes de dirigir la campaña de Trump, Manafort hizo negocios irregulares con prorrusos en Ucrania y trabajó para un multimillonario con el fin de beneficiar al presidente ruso, Vladímir Putin.
En la demanda se puede leer que “con el fin de ocultar los pagos de Ucrania a las autoridades de Estados Unidos, desde aproximadamente 2006 hasta al menos 2016, Manafort y Gates lavaron el dinero a través de decenas de corporaciones, asociaciones y cuentas bancarias estadounidenses y extranjeras”.
También el texto acusatorio señala que “Manafort y Gates generaron decenas de millones de dólares en ingresos como resultado de su trabajo en Ucrania”.
Ambos son los primeros en enfrentar a la justicia como parte de una posible interferencia de Rusia en las pasadas elecciones presidenciales.
Dichas acusaciones son los primeros indicios de la investigación secreta que realiza un gran jurado federal presidido por el fiscal Robert Mueller sobre la supuesta interferencia del Kremlin en los comicios.
Por su parte, George Papadopoulos, quien fue el consejero de política exterior de Trump durante la contienda electoral se declaró culpable de mentir sobre sus lazos con Rusia.
Manafort fue despedido como jefe de campaña de Trump tras conocerse que había planeado una operación encubierta de conspiración en favor de intereses prorrusos en Ucrania.
El fin de semana, Trump expresó su frustración por las investigaciones hacia sus colaboradores actuales y pasados por sus posibles vínculos con Rusia.
(Con información de BBC y El Financiero)
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