El pasado jueves a 88 países del mundo se les olvidó que niños han muerto por la escasez de alimentos y medicinas en Venezuela, así como los muchos presos políticos que separados de sus familias cargan a cuestas su ideología política, que por razones de peso va en contra del régimen de Nicolás Maduro. Asimismo, ignoraron diversos problemas que el chavista arrastra consigo cada día de su mandato.
Dichos países desmintieron con su voto hechos que se pueden identificar en cualquier esquina del país. De esta manera, ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ratificaron que Venezuela es un país “garante y respetuoso de los derechos humanos”. Decisión que muchos reciben con asombro.
Hace un par de semanas, Paraguay se atrevió a presentar ante la Organización una petición que pretendía acusar a la República Bolivariana de violar los derechos humanos de sus ciudadanos. La declaración fue rechazada por el Consejo de Derechos Humanos, mediante 88 votos que negaron dicha acusación y manifestaron su plena confianza a la gestión del jefe de Estado, frente a 21 países que consideran que Maduro sí viola estos privilegios fundamentales.
En este sentido, el representante venezolano ante la ONU en Ginebra, el embajador Jorge Valero, indicó en un boletín de prensa difundido este viernes, que esta declaración fue elaborada por el gobierno de los Estados Unidos y presentada por Paraguay ante el consejo:
“Es un acto de grosero intervencionismo. Un nuevo intento imperialista, fracasado, que buscaba erosionar en la ONU, la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro Moros. Los planes intervencionistas contra Venezuela han naufragado en este Consejo”.
La canciller venezolana y el propio Maduro celebraron en Twitter el resultado. Reprodujeron en sus cuentas diversas notas informativas sobre el tema, como si quisieran que todo el mundo los conociera de esa forma, cuando la realidad es diferente.
(Con información de El Nacional y El Tiempo)
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