El gobierno de Israel presentó, el pasado jueves, un plan para afrontar la ola de violencia que enfrenta Cisjordania desde octubre pasado. Según el ministro israelí de Defensa, Avigdor Lieberman, aplicarán a los palestinos la teoría "del palo y la zanahoria".
Lieberman explica que el plan consiste en premiar a aquellas localidades palestinas de las que no salgan atacantes y castigar a las otras. "Estamos condenados a vivir juntos", dijo Lieberman en rueda de prensa en Tel Aviv.

Su objetivo es premiar con todo tipo de instalaciones y facilidades a las urbes palestinas en el territorio ocupado de Cisjordania cuyos vecinos no participen en la ola de violencia. Mientras que las localidades definidas como "zonas rojas", por los altos indices de criminalidad, sufrirán una "fuerte presión militar", advirtió el ministro.
“Para identificar a las localidades violentas, la policía israelí hará redadas continuas en busca de armas y sospechosos, destrucción de viviendas de atacantes, detención de militantes y cancelación de permisos de trabajo en Israel (…) Queremos ofrecer seguridad a los residentes judíos y palestinos. Nadie quiere que le tiren un cóctel molotov en medio de la noche y nadie quiere que entren en casa en medio de la noche y lo arresten”, justificó el funcionario.

Por otro lado, el gobierno palestino denunció, el pasado miércoles, que Israel pretende crear un nuevo asentamiento en Cisjordania que partiría en dos el territorio ocupado y pondría en peligro la expansión de la ciudad de Belén. “La iniciativa israelí de construir un nuevo asentamiento ilegal y una carretera de circunvalación cerca de Belén es otro paso en la división en dos de Cisjordania”, declaró Rami Hamdala, primer ministro palestino.
El pronunciamiento de Hamdala responde a un estudio de tierras hecho por Israel en el distrito de Belén con el posible fin de levantar un asentamiento judío allí, informó el diario local Haaretz.
No obstante, Estados Unidos expresó su preocupación por el proyecto de Israel. "Estamos preocupados porque estos planes, si se ejecutan, tendrían el efecto de aislar a Belén del sur de Cisjordania y, a nuestro juicio, eso es fundamentalmente incompatible con una solución de dos Estados", dijo el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner.
(Con información de ABC, El Mundo)
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