En la era de la post-verdad, en la que los hechos son manipulados con frecuencia –o directamente inventados–, han surgido una amplia variedad de organizaciones de fact-checking.
Los fact-checkers usan datos, fotos, crowdsourcing y otras técnicas para verificar información. Yo sugeriría una herramienta adicional: el reductio as absurdum, es decir, asumir que una declaración es verdadera, y seguirla para ver dónde terminas. Además de desafiar falsedades, este tipo de argumentación tiene el beneficio extra de generar discusiones interesantes en reuniones y fiestas.
Un buen ejemplo es esta pieza excelente de 2016, en la que AfricaCheck examinó la tristemente célebre y ampliamente citada estadística de que "una mujer es violada en Sudáfrica cada 26 segundos”. Ese número ha estado circulando durante ya varios años, y a menudo se lo atribuye a Naciones Unidas.
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