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Se estrenó con la muerte de Manolete, sí, con apenas 17 años. Poco después cruzó África de Cairo a Cabo, casi sin dinero, pero con algunos contactos y mucha desenvoltura. Persiguió las historias como si fueran novias y tras una prima enamorada hizo escala en Cuba y allí se paró a retratar a Castro, al Che, a Camilo, a Raúl, cuando aún no habían bajado de Sierra Maestra.


 



 


 


Y publicó sus historias y sus magníficos reportajes gráficos en diarios y revistas de medio mundo en una época en la que la prensa y los periodistas españoles estaban atenazados por la censura y con grandes dificultades para viajar al extranjero. Fue un pionero, un atrevido, un descarado. Un curioso que tenía siempre la obsesión de ser testigo, de estar en el lugar en el que ocurrían las cosas. Y ahí quedaron sus portadas en Paris Match y sus fotos en The New York Times y en otras muchas revistas de todo el mundo.


http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/07/actualidad/1357557331_514072.html?id_externo_rsoc=TW_CC

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