Recomendamos: La vergüenza de hacer un periodismo machista, por Ana I. Bernal Triviño

Escribo esto a unas horas de la huelga del 8M, donde las compañeras de la prensa nos hemos unido bajo #LasPeriodistasParamos, para denunciar que el hecho de ser mujer está marcado por un evidente techo de cristal y una gran precariedad en nuestra profesión.

Pero de un periodismo patriarcal se desarrolla una consecuencia muy peligrosa: un mensaje patriarcal, porque el machismo ha dominado la comunicación desde siempre, como estructural que es. Eso significa que sobre nosotras, como sujetos políticos, se van a verter grandes mentiras y falsos mitos en nombre de una falsa libertad de expresión, porque en cuestión de Derechos Humanos hay que posicionarse y no disfrazarlo de una supuesta “neutralidad” ni “pluralidad”.

A la violencia, si se le da voz, es solo para señalarla como tal, no para presentarla como una opción más. Cuando eso sucede con el machismo es porque seguimos sin verlo como una violencia que ocasiona asesinatos, violaciones y agresiones. No solo físicas, sino psicológicas.

Traigo esto a relucir porque estos días previos a la huelga he visto de todo, pero no todo vale cuando hablamos de mujeres violadas, asesinadas, en casas de acogida y discriminadas. No vale reflejar opiniones de supuestos señores que nos dan lecciones de su ‘feminismo’ para dejarnos de locas. No vale publicar manifiestos de una minoría que niega a las víctimas.

No valen tribunas de opinión de supuestos eruditos que estigmatizan un movimiento igualitario, democrático y no discriminatorio por un puñado de clicks. No vale publicar mujeres que se suman al mensaje patriarcal, diciendo que nosotras somos las violentas y las que asesinamos.

No vale hacer programas vergonzosos como el ‘Verde blanca y verde’, de Canal Sur, con dinero público, con personas que atacan el feminismo y que falsean datos para darlos por imparciales.

Ninguno de estos medios publica un reportaje sobre las víctimas de ETA o el holocausto o sobre racismo dando voz al discurso que respalde esa violencia. Ninguno de estos medios, en aras de una supuesta neutralidad informativa, da voz a quienes matan, asesinan, discriminan o agreden.

Yo, desde hace un tiempo, me he comprometido con no dañar a las víctimas del machismo desde lo que escribo y digo. Podemos firmar manifiestos cargados de motivos más que justificados, pero en nuestro trabajo diario somos responsables de las fuentes informativas que elegimos y de a quién le damos voz. Y eso pasa también por no elegir a hombres y mujeres que dañan lo conseguido y que insultan a las víctimas y manchan su memoria, en busca de una polémica.

Y como lectoras, a partir de ahora, debemos hacer un consumo crítico de la información que nos llegue, de esa que huele a distancia a machismo absoluto, lo diga quien lo diga, sea hombre o mujer.

Más información: http://bit.ly/2DbKpVw

Autor

Scroll al inicio