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Hay días internacionales para casi todo. Y los besos no van a ser una excepción. En el Día Internacional del beso (13 de abril), recopilamos las mejores obras de arte de la historia en la que el amor en forma de ósculo es el protagonista. Como la imagen de arriba del artista ruso Dimitri Vrebel, quien pintó en 1990 el famoso beso símbolo de paz y fraternidad entre los líderes comunistas Brèznev y Honecker tras la caída del Telón de acero. La ruta sigue en Nueva York a Viena o Padua, los lugares más apasionados en el mundo del arte. ¿Qué tal hacerse un selfie besándose en ellos?

Sin rastro de pecado

El beso entre Anna y Giovacchino en la capilla de los Scrovegni, en Padua.

Esta obra maestra del artista italiano Giotto simboliza el primer beso de la Historia del Arte. La pintura, titulada El encuentro entre Anna y Giovacchino en la puerta de oro, se encuentra en la capilla de los Scrovegni, en Padua. Los retratados son Anna y Giovacchino, dos consortes que tras el reencuentro se besan sobre un puente frente a la Puerta de Oro. La unión entre los dos representa la procreación sin generar pecado.

Cosas de la juventud

El beso de Francesco Hayez, en la Pinacoteca de Brera, en Milan.

La obra titulada El beso. Episodio de la juventud. Costumbres del siglo XVI fue realizada por el pintor italiano Francesco Hayez en 1859 y se encuentra en la pinacoteca de Brera, en Milán. El artista quiso dar vida a dos jóvenes enamorados que se besan con inaudita pasión. Tanto la carga emotiva como la elegante escenografía y el fuerte valor civil convierten el cuadro en el manifiesto del arte romántico italiano.

Más información: http://bit.ly/2GVuZrm

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