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Sentado en un sofá, con ojeras, en una de las carpas asentadas en mayo en La Croisette, la playa de Cannes, Kevin Macdonald no parece el cineasta que ha revolucionado el festival de cine. Su sonrisa sí le delata. “Ha sido el documental más complicado de mi vida”, cuenta el director, un escocés de 50 años -aparenta una década menos- con una impresionante trayectoria en el documental (Touching the Void, el ganador del Oscar Un día de septiembre) como en el largo de ficción (El último rey de Escocia o La sombra del poder). Y con esta frase se refiere a Whitney, su último trabajo, que se estrena hoy en España, una durísima indagación en la vida de la estrella del pop Whitney Houston, que apareció muerta en la bañera de una habitación del hotel Beverly Hilton el 11 de febrero de 2012, a sus 48 años, víctima de un cóctel explosivo de drogas, abusos sexuales en su infancia, presiones desaforadas maternales para que lograra el éxito y dudas sobre su orientación sexual acalladas a golpe de relaciones sentimentales mediáticas.

Macdonald se presenta al periodista, y tras revisar su correo electrónico en el móvil inquiere al periodista: “Doy por hecho que Houston era también muy famosa en España”. Y tanto. “Lógico, hubo unos años, cuando enlazó sus siete números 1 consecutivos en EE UU, que no había nadie como ella”.

Pregunta. Al final del documental, uno se da cuenta de que la peor fuente de información es la misma Whitney Houston. Que por mucho que este filme haya sido rodado con el beneplácito de la familia, no es de la cantante de donde procede la información.

Respuesta. Por eso ha sido tan complicado. Sus canciones no hablaban de sus experiencias en detalle, al contrario que otra estrella malograda, Amy Winehouse. Nunca contó intimidades en entrevistas, salvo en alguna extraña ocasión. Ella es un enigma. Y precisamente eso me intrigó como cineasta. El reto estuvo entrar en el alma de alguien ya fallecido para averiguar cómo era.

P. ¿Tan poco le ayudaron a usted sus amigos y su familia?

R. Hice unas 70 entrevistas, y solo he usado material de poco más de 40. Porque muy pocos hablaban con sinceridad. Casi todos soltaban banalidades para quedar bien. Fue duro indagar e indagar.

Más información: http://bit.ly/2KRrpU8

 

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