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El prestigio y el misterio que envuelven a los violines creados por los maestros Antonio Stradivari y Giuseppe Guarneri han convertido a los instrumentos que fabricaron hace más de tres siglos en piezas codiciadas por intérpretes y coleccionistas. Su valor de mercado es de decenas de millones de euros y los secretos de su creación han sido objeto de estudio en muchas ocasiones. Sin embargo, un artículo publicado este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), demuestra que, pese a su legendario sonido, las audiencias prefieren escuchar instrumentos modernos.


Para demostrarlo, investigadores de la Universidad Pierre y Marie Curie de París realizaron conciertos "a ciegas" que revelaron que los violines de fabricación reciente tienen "mejor valoración y superior proyección sonora" en las salas de concierto. Se llevaron a cabo dos experimentos distintos ante audiencias de 55 y 82 personas expertas respectivamente en una sala de 300 asientos en París y otra de 860 en Nueva York. Los experimentos, compararon la acogida de actuaciones con tres violines Stradivarius y tres modernos, realizadas por solistas a los que se les vendó los ojos y que tocaban detrás de una pantalla. Ambas pruebas se repitieron con y sin acompañamiento orquestal.


"La proyección y la valoración han sido escogidas como los dos criterios más relevantes por los que los oyentes pueden comparar los violines", explican los autores. Otros estudios realizados con anterioridad por el mismo equipo, conducidos por la especialista Claudia Fritz, ya habían señalado que violinistas experimentados no sólo eran incapaces de distinguir los violines nuevos de las piezas italianas del siglo XVIII sin conocer su procedencia de antemano, sino que además preferían el sonido de los modernos.


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