Luego de la publicación de la noticia sobre el supuesto romance entre el papa Juan Pablo II y una filósofa polaca por parte del portal de noticias Perú21, arreciaron las críticas en Twitter en contra de su editora de audiencias, la periodista Esther Vargas.
¿La razón? Esther ha reconocido públicamente ser lesbiana. Incluso es creadora de Sin Etiquetas, un portal que informa noticias relacionadas con la comunidad LGBTI en Perú. Las críticas de varios lectores señalaban que su orientación sexual incidía en la elección y enfoque de los temas tratados por el medio de comunicación en el que trabajaba.
“Es simplemente absurdo y retrógrado cuestionar a un editor por su orientación sexual. En una sociedad más justa este artículo no tendría sentido. En el Perú, y en algunos países de América Latina, necesitamos reflexionar y debatir sobre el tema”, se defendió Vargas en una entrada publicada en su blog ayer la cual tituló ¿Una editora lesbiana es un peligro para la sociedad?
Lo sucedido en Perú con Esther amerita un debate sobre la forma en que detalles de la vida privada de los periodistas es a veces usada en su contra para cuestionar su independencia y objetividad. Esther lo señala en su blog: no son menos objetivas aquellas periodistas que son madres solteras, o aquellas que tienen una discapacidad; las que defienden la protección animal o las que practican el fútbol.

