La presidenta Claudia Sheinbaum se lanzó contra el gobierno de Estados Unidos, tras acusar una presunta intención de interferir en las elecciones intermedias en México, además de usar a nuestro país como instrumento para su propio proceso electoral a celebrarse en noviembre.
Luego de que un comunicador afín al régimen le planteara la hipótesis de una “confabulación” de la derecha internacional con actores políticos de México para atacar a su gobierno, la mandataria esgrimió una retórica nacionalista al advertir que no permitirá ninguna injerencia extranjera en los asuntos del país.
Sin mencionar a alguien en particular, Sheinbaum se victimizó diciendo que ante los “ataques” de que están siendo objeto los “gobiernos de la transformación”, es necesario que la gente se mantenga movilizada y unida para defender la soberanía y la democracia en el país.
Admitió que esta es la verdadera razón para el mitin político a que convocó para el próximo domingo y no solo solamente un informe con motivo del segundo año de su triunfo electoral. Rememoró a la época del Porfiriato e insinuó que el gobierno estadounidense quisiera que su gobierno fuera como el de Díaz.
“Hoy los gobiernos de la transformación están siendo atacados, tenemos que estar cerca del pueblo, movilizados, defendiendo la soberanía, la independencia, la libertad y la democracia…Quieren de nuevo en algunos sectores de Estados Unidos un gobierno a modo, un Porfirio Díaz, un gobierno que entregue los recursos naturales, un gobierno que le digan hace esto y hace eso, bajando la cabeza”, señaló.
Tras estirar la liga con sus acusaciones y advertencias al gobierno de EU, la titular del Ejecutivo retomó su línea discursiva habitual cuando se refiere a su relación con el país vecino: que hay un ánimo de cooperación para los distintos temas de la relación bilateral, pero no sumisión y por lo tanto, no se permitirá ninguna influencia en las decisiones que solo corresponden a los mexicanos.
“Nosotros ¿qué decimos?, colaboramos, trabajamos en muchas cosas, somos socios con comerciales, pero en México decide el pueblo, nadie más decide más que el pueblo, no hay electores externos (…) no queremos es que usen a México y tampoco queremos que haya intervención para el próximo año en México, que gane lo que el pueblo decida”, expresó.
Desde su perspectiva, la concentración del próximo domingo no solo será para celebrar los logros de los “gobiernos de la transformación”, es decir, el de López Obrador y el suyo, sino que también será ocasión para un mensaje de unidad y de respaldo popular de que goza su administración frente a los ataques de sus adversarios, algunos de los cuales – dijo – operan desde el extranjero.
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