Tras analizar la información y documentación requerida al gobierno de Puebla y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) sobre la construcción del segundo piso de la Autopista México-Puebla, la Auditoria Superior de la Federación (ASF) detectó irregularidades en la adjudicación de la obra, además de que encontró que la tarifa de peaje que se cobrará una vez inaugurada será 268.1% más cara que la que hasta hoy se paga en la vialidad baja.
La obra fue directamente asignada en 2014 al consorcio integrado por OHL México (51%) y Pinfra (49%), sin embargo la Auditoría encontró que en el proceso de adjudicación no se acreditaron “los criterios de economía, eficacia y eficiencia que aseguran las mejores condiciones para el Estado”.
Según la dependencia, el otorgamiento de la concesión fue como pago de la indemnización que le hizo el gobierno de Rafael Moreno Valle a OHL México luego del rescate realizado en el 2012 del Libramiento Norte, que había sido adjudicado a su filial Autovías Concesionadas OHL.
La implicación de la SCT, según la ASF, es resultado del acuerdo que firmó en julio del 2011 con el gobierno de Puebla, que ampara el otorgamiento de un subsidio por dos mil 500 millones de pesos para concesionar la construcción, explotación, operación, conservación y mantenimiento del viaducto en jurisdicción estatal sobre la autopista federal México-Puebla. Sin embargo, la auditora concluyó que Comunicaciones y Transportes concedió dicho subsidio aun cuando no se contaba con el estudio costo-beneficio ni con el proyecto ejecutivo respectivo.
Asimismo destacó que la SCT no dio seguimiento al avance en el cumplimiento de objetivos e indicadores de desempeño y sus metas, toda vez que no presentó reportes trimestrales, y también subrayo que los costos finales y precios unitarios son más elevados respecto a los de mercado y a los propuestos en proyectos similares realizados por la misma empresa, ante la falta de acreditación de los criterios de economía, eficacia y eficiencia.
Sobre los costos, el contrato original marcaba una inversión de ocho mil 447 millones de pesos -precio que ascendió a los 10 mil millones- de los cuales cinco serían transferidos por la SCT y tres mil 447 millones sería aportados por el consorcio en un plazo de 30 años a partir de la puesta en operación del segundo piso.
Es así como se pretende cobrar un peaje de 46 pesos en el segundo piso de la Autopista México-Puebla por el trayecto de 13.3 kilómetros, lo que generaría un costo de 3.46 pesos por cada kilómetro.
Actualmente se pagan 30 pesos en la parte baja de esa vialidad, es decir, 0.94 pesos por kilómetro.

Al respecto, Carreteras de Cuota Puebla (CCP) argumentó que obras federales concesionadas tienen tarifas similares, que el viaducto elevado “es una obra nueva, de altas especificaciones” y que el costo obedece a que este permitirá un ahorro de 15 minutos en comparación con el tiempo que actualmente se realiza por la parte baja.
También defendió que a tarifa debe contemplar la recuperación de la inversión de OHL, además de cubrir los costos y gastos de operación, administración, conservación y mantenimiento del viaducto.
La SCT, por su parte, se deslindó de los costos al no estar facultada.
Pese a ello, la ASF consideró que estos no solventaron la observación y ordenó la promoción de responsabilidad administrativa sancionadora con número 14-B-21000-04-0387-08-001.
(Con información de El Economista y e-consulta.com)

