A doce horas de que 39 migrantes murieron por un incendio en una estación migratoria de Ciudad Juárez en donde estaban bajo llave, el presidente Andrés Manuel López Obrador los culpó de su propia desgracia.
Dijo que este grupo iba a ser deportado y “como protesta, en la puerta del albergue pusieron colchonetas y les prendieron fuego y no imaginaron que esto iba causar esta terrible desgracia”.
La versión que dio el presidente fue la misma que difundió la Fiscalía General de la República en filtraciones a medios de comunicación.
De acuerdo con El Diario Mx “un perito” de la FGR reveló a dicho medio que, en el área de confinamiento del INM en Ciudad Juárez, 68 migrantes se ‘atrincheraron’ y prendieron fuego al lugar. Como resultado, hubo 39 personas muertas.
Digamos las cosas como son:
La muerte de 39 migrantes tras incendio en albergue de Ciudad Juárez es responsabilidad del gobierno federal.
— Marco Levario Turcott (@Arouet_V) March 28, 2023
Esta versión fue recogida por El Universal, y publicada poco antes de que el presidente López Obrador dijera sustancialmente lo mismo.
De acuerdo con esta versión, la FGR investiga la actuación del personal de Migración, que no dejaron salir de manera pronta a la gente que estaba bajo llave, luego de que se percataron del fuego.
AMLO dijo que “es algo muy triste”, lamentó las muertes de los 39 migrantes pero enfatizó que el fuego fue provocado por ellos mismos.
Dijo que se trató de “una protesta” porque serían deportados.
Sin embargo, según el diario La Verdad Juárez, la protesta fue porque durante todo el día no les habían dado agua.
Así, el presidente dejó de manifiesto que su gobierno no ha cumplido su compromiso de tratar bien a los migrantes. No es la primera vez que los medios informan de malos tratos, confinamiento y deportaciones en contra de migrantes centro y sudamericanos, a quienes prometió ayudar.
En octubre de 2018, siendo ya presidente electo, AMLO dijo en conferencia de prensa desde Tamaulipas que “vamos a ofrecer empleo, trabajo a migrantes centroamericanos”.
En mayo de 2022 realizó una gira de trabajo por varios países de Centroamérica, en donde se presentó a sí mismo como defensor de los derechos de los migrantes y aseguró que luchaba porque el gobierno de Estados Unidos les concediera visas de trabajo.
Pero lo cierto es que los abusos en contra de migrantes han sido profusamente documentados por los medios. Que la frontera con Estados Unidos cuenta con la presencia de miles de elementos de la Guardia Nacional que frenan el paso hacia aquel país, como parte de un acuerdo entre ambos gobiernos.
También, que las estaciones migratorias no cuentan con las condiciones mínimas de higiene, alimentación y hospedaje para las personas en tránsito y que muchas veces se utilizan como sucedáneo de cárceles.
Este martes, el presidente dijo, con el gesto torcido, que “anoche como a las 9: 30 de la noche se produjo… pues un incendio en un albergue de migrantes en la frontera, en Ciudad Juárez, y tenemos hasta ahora como informe que perdieron la vida 39 migrantes. Esto tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron a partir, suponemos, de que se enteraron de que iban a ser deportados, movilizados, y como protesta en la puerta del albergue, pusieron colchonetas y les prendieron fuego y no imaginaron de que esto iba causar esta terrible desgracia”.
Por la madrugada, el INM emitió un comunicado donde “lamenta” lo ocurrido y dio a conocer que interpuso una denuncia ante las autoridades correspondientes para que se investigue lo sucedido. Reportó de manera oficial solo 39 fallecidos.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, dijo mediante su cuenta de Twitter: “nos unimos al dolor de los familiares de personas migrantes que perdieron la vida y de lesionados en incendio en Ciudad Juárez”.
“Es un recordatorio a los gobiernos de la región de la importancia de componer un sistema de migración quebrado y los riesgos de la migración irregular”.
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