México, de nuevo, se ubica entre los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. De acuerdo con el más reciente informe de Freedom House, la nación ocupa el puesto 31 de 35 en la clasificación de libertad de prensa del continente americano, sólo está por encima de Ecuador, Honduras, Venezuela y Cuba.
A nivel global ocupa el puesto 139 de 198 países.
Este viernes, la organización presentará en Washington, Estados Unidos, los resultados de su investigación, en donde resalta que México se mantiene un año más como uno de los países “más peligrosos” para los periodistas, en gran parte, por el aumento de los asesinatos de periodistas que cubren abusos policiales, narcotráfico y corrupción gubernamental.
La organización también lamenta en el texto que los mecanismos de protección tengan una efectividad “limitada” especialmente por la competencia burocrática, el financiamiento insuficiente y la falta de entrenamiento para sanar esta lacra.
“El patrón de extrema violencia contra los periodistas en varios países de América Latina continuó sin cesar en 2016. Brasil, Colombia, Honduras y México siguen siendo los lugares más peligrosos del mundo para los periodistas, y todos se enfrentan a los retos actuales en la investigación y enjuiciamiento de estos delitos”.
Por otra parte, el documento destaca que uno de los cambios más importantes en la materia se vive en Estados Unidos. “Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, y en una tendencia a nivel global, el ataque a los hechos y la credibilidad de la prensa por fuerzas políticas partidistas que rechazan el tradicional poder de guardián ha puesto en riesgo la libertad de la sociedad”.
Entre los países que sufrieron las mayores caídas en la clasificación de libertad de prensa fueron Polonia, Turquía, Burundi, Hungría, Bolivia, Serbia y la República Democrática del Congo.
Una de las conclusiones del informe es que “la libertad de prensa mundial se redujo a su nivel más bajo en 13 años en 2016 en medio de amenazas sin precedentes a los periodistas y medios de comunicación en las principales democracias y nuevos movimientos de los Estados autoritarios para controlar los medios de comunicación, incluyendo más allá de sus fronteras”.
Sólo el 13 por ciento de la población mundial disfruta de una prensa, concluye.
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