miércoles 24 abril 2024

“No declinaré y voy derecho por la victoria electoral”: José Antonio Meade en Tercer Grado

por etcétera

De acuerdo con el candidato presidencial de la coalición Todos por México, José Antonio Meade, las elecciones no se deciden por las encuestas, sino por los votos de los ciudadanos; dijo que si bien constituyen un instrumento útil para medir el pulso de lo que gente piensa o siente en un momento determinado y tomar decisiones en función de ello, el mayor reto para él es convencer de que sus propuestas son las mejores para el país.

El abanderado fue entrevistado en el programa Tercer Grado, conducido por Leopoldo Gómez, con la participación de Carlos Loret de Mola, Joaquín López-Dóriga, Leo Zuckermann, Raymundo Riva Palacio y René Delgado.

El aspirante rechazó que haya fracasado el concepto de candidato ciudadano y justificó que el relanzamiento de su campaña obedece a los ajustes que deben hacerse en las estrategias, atendiendo a lo que los electores reclaman y que, por cierto, también se refleja en los distintos estudios de opinión que se han difundido.

Meade Kuribreña centró su línea discursiva en que en la elección es la confrontación de dos visiones: la del futuro, experiencia y certidumbre, que a su juicio él representa y la del pasado, las ocurrencias y los riesgos, abanderada por su contrincante de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador.

Criticó el enfrentamiento que su adversario mantiene actualmente con el empresariado, así como su amenaza de cancelar el proyecto del Aeropuerto; consideró que ambas cosas son señales de su intolerancia para quien tiene una opinión distinta a la suya, además de  su desconocimiento sobre el manejo de la economía del país, donde son indispensables los acuerdos con quienes invierten y generan empleos.

El candidato fue evasivo a las preguntas que los conductores le formularon respecto a un deslinde del desprestigio en que está inmerso el Partido Revolucionario Institucional (PRI), uno de los partidos que lo postula y del gobierno de Enrique Peña Nieto, que ha sido seriamente cuestionado por los diferentes escándalos de corrupción. También evitó pronunciarse respecto a personajes controvertidos del priismo como Carlos Romero Deschamps o los hermanos Moreira.

Meade adujo que no le corresponde a él juzgar si los militantes aludidos son o no culpables de alguna conducta ilícita, y dijo que quienes tengan pruebas deben presentarlas en las instancias correspondientes y dejar que éstas hagan su trabajo. Respecto al caso concreto de “La Estafa Maestra”, apuntó que dentro del ámbito de su competencia, tanto como secretario de Desarrollo Social como de Hacienda, cumplió en tiempo y forma con sus obligaciones legales de coadyuvar en las tareas de fiscalización que lleva a cabo la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Sostuvo que él, en lo particular, no incurrió en ninguna anomalía y quien sí lo hizo, deberá responder por ello.

Descartó cualquier posibilidad de declinar o de que “lo dejen solo”: “Voy derecho hasta el final y ganaremos”, apuntó. El PRI, dijo, siempre hace equipo con su candidato y se adapta a los cambios que impone un mundo global; de este modo, abundó, el PRI que ahora le acompaña tiene otra visión del que en su momento acompañó a los expresidentes Echeverría, De la Madrid, Salinas o Zedillo. La mejor muestra de su apertura, apuntó, es haber apostado por perfil ciudadano y honesto como el suyo.

A Meade se le preguntó si tiene un proyecto político propio que, como algunos de sus contrincantes, piense plasmar en algún libro para que la gente pueda conocerlo más a detalle. Respondió afirmativamente y adelantó que el texto saldrá la próxima semana, aunque confesó: “No recuerdo el título”.

Puntualizó que su programa de gobierno tiene como principales directrices cerrar la brecha de la desigualdad con mayor inversión social y dar facilidades a los empresarios para crear empleos; asimismo se propone un fortalecimiento de un entrado institucional que permita investigar y sancionar los actos de corrupción y también plantea un ajuste sustancial a la estrategia de seguridad que, admite, ha fallado. La que él propone, incluye una vertiente preventiva, de nuevas y mejores corporaciones policiacas que enfrenten al crimen organizado y una aplicación cabal del estado de derecho. “Nada de amnistías a criminales”, sentenció.

arg

 

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