Compartir

La propuesta que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador para dar “pausa” a la relación con España le sirve para distraer del asunto de la casa de su hijo en Houston, en el que puede haber conflicto de interés, corrupción e incongruencia, señaló Jorge G. Castañeda en entrevista a etcétera.

En una conversación con Alejandra Escobar y Orquídea Fong, el exsecretario de Relaciones Exteriores destacó el contexto en el que se producen las declaraciones de López Obrador contra España, de quien dijo que “está de muy mal humor por el tema de su hijo”.

Por ello, Castañeda consideró que el presidente tomó el asunto del gobierno y empresas españolas como un distractor para desviar la atención del tema de la casa de Houston de su hijo y de su nuera, al que catálogo como “un escándalo de corrupción, de conflicto de interés, de incongruencia, que no ha logrado revertir el presidente”.

Sobre el caso de José Ramón López Beltrán, Castañeda agregó que el mandatario y su gobierno no han logrado presentar documentos que aclaren la situación de la casona de Houston, lo que sería muy fácil “si existieran”.

Acerca de la interrupción de relaciones con España propuesta por López Obrador, dijo que las relaciones entre dos países no se ponen en “pausa” sino que “se rompen o no se rompen. Si existen, se pueden congelar, por ejemplo, llamando a consultas a un embajador, pero por el momento no tenemos embajador en Madrid porque el exgobernador de Sinaloa no ha llegado, no ha presentado cartas credenciales”.

Agregó que “no hay ningún manual donde se explique qué quiere decir ‘pausar las relaciones’. En todo caso, yo no lo conozco”.

Además, advirtió que las relaciones de comercio, de inversión, de turismo, de estudiantes mexicanos en España y otras, “no se pausan”, y pronosticó que eso no va a suceder.

El excanciller mencionó que desde el principio de su gobierno López Obrador ha mostrado su enojo con los españoles, y especuló que tal vez se deba a algún incidente que no se ha conocido.

Ante las provocaciones que le ha hecho López Obrador, el gobierno español ha adoptado la política de hacer caso omiso y de poner la otra mejilla, explicó Castañeda, y ha preferido seguir adelante y normalmente con las relaciones diplomáticas, consulares, comerciales, financieras y culturales.

“No sé si esa postura tenga un límite y si ya se llegó a él, donde ya convendría una respuesta más contundente, más pública, más explícita del gobierno de España. Pero aparentemente no hemos llegado a eso”, mencionó.

Acerca de las expresiones elogiosas de Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en México, a la iniciativa de reforma eléctrica de López Obrador, Castañeda indicó que el dimplomático violó dos reglas: nunca dar entrevistas banqueteras, porque no hay manera de salir bien de ellas, y no tener la información precisa sobre la reforma a la Constitución y decir que esto se hace cada 10 años. Además, su gobierno no respalda esos cambios y ha manifestado su preocupación al respecto, por lo que Salazar ha tenido que “ir corrigiendo cada día un poquito más pues no quiso retractarse del todo y reconocer que había metido la pata. Cometió un error, así de sencillo”.

Sobre los recientes nombramientos diplomáticos, Castañeda consideró que han sido hechos directamente desde Palacio Nacional, en los que Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, no ha podido “meter las manos”, lo que sí ha hecho la esposa del mandatario porque han sido designadas personas cercanas a ella.

“Ebrard se queda callado porque no le queda de otra, porque está dispuesto a aceptar todas las ofensas, insultos, las humillaciones hasta la ignominia, con tal de permanecer en el cargo y tratar de ser el candidato de Morena a la presidencia, y por lo tanto se queda callado”, dijo Castañeda.

Autor