El antropólogo Gilberto López y Rivas, exasesor del EZLN y vinculado a la campaña en apoyo a Marichuy a través de la organización ‘Llegó la Hora del Florecimiento de los Pueblos’, negó que el movimiento que buscó el registro de la dirigente indígena en la boleta electoral, deba apoyar a AMLO, pues es “parte del sistema”.
Está fuera de lugar “apoyar a cualquier candidato, incluido AMLO”, a quien acusó de haber hecho una campaña para “quedar bien con los poderes fácticos”, lo que le convierte en “un candidato más del sistema”, declaró el pintoresco activista mexicano, entrevistado por la agencia EFE.
Desde el entorno de López Obrador y su Movimiento de Regeneración Nacional se ha acusado a la candidatura indígena de fragmentar el voto izquierdista, a lo que el antropólogo respondió que lo que ha hecho Marichuy ha sido señalar “a aquella izquierda que se diluye con la derecha”, dijo en alusión a Morena.
Marichuy es la médico tradicional María de Jesús Patricio Martínez, de 57 años y madre de tres hijos, nacida en Tuxpan, Jalisco, en 1963; es una luchadora social nahua que fue elegida vocera del movimiento en mayo de 2017, para ser la primera candidata indígena de México.
Quienes sí lograron presentar suficientes avales, y están a la espera de que la autoridad electoral les nombre como candidatos independientes, son el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, el “Bronco”, la ex primera dama Margarita Zavala y el senador Armando Ríos Piter.
“Yo logré 400 firmas (para Marichuy) y nunca vi a un solo auxiliar del “Bronco” ni de Zavala; desconozco cómo las consiguieron”, aseveró López y Rivas, famoso en círculos políticos de la Ciudad de México como el ‘Comandante Perisur’, quien sospechó que los dos precandidatos alcanzaron sus firmas “en los sótanos de alguna dependencia del gobierno”.
Lo cierto es que Marichuy tuvo el mayor índice de firmas válidas, ya que alrededor del 90% de los apoyos que registró fueron verificados, una cifra muy por delante de la del resto de aspirantes, por lo que la candidatura indígena fue “la fuerza más honrada”, sentenció López y Rivas.
Durante la campaña de independientes iniciada en octubre, el CIG denunció una serie de dificultades e irregularidades como el hecho de que ninguna entidad bancaria quisiera abrir una cuenta para la candidatura, o que la recolecta de firmas fuera digital mediante teléfonos celulares inalcanzables para muchas comunidades indígenas.
Sin embargo, el INE aprobó un acuerdo especial para que Marichuy pudiera recopilar sus apoyos ciudadanos del modo tradicional (copia de credencial de elector y captura manual), a fin de que no tuviera más obstáculos.
Asimismo, la caravana de la candidata sufrió el 22 de enero un ataque armado en el estado de Michoacán y el 15 de febrero un accidente de tránsito en Baja California, en el que murió una activista.
El 19 de febrero, al cerrar el plazo para presentar las firmas necesarias para concurrir como candidata independiente, Marichuy había logrado 243 mil 63 avales, muy lejos de los 866 mil 593 requeridos por la autoridad electoral (1% del padrón).
Aún así, desde la candidatura impulsada por el Congreso Nacional Indígena (CNI), organización ligada al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), hacen una valoración positiva de la campaña: “No pudimos lograr que Marichuy esté en la boleta electoral, pero se lograron muchas conquistas”, dijo a la agencia EFE López y Rivas.
Destacó que durante el recorrido en busca de firmas por todo el país pudieron acercar la propuestas del CIG a miles de personas, y se incorporaron al movimiento comunidades, pueblos y organizaciones que antes no militaban. También valoró muy positivamente la incorporación de “muchos jóvenes”, la mayoría estudiantes universitarios que se volcaron de forma voluntaria en la recolecta de avales.
Por todo ello, López y Rivas informó de que durante estos días se realizan diversas reuniones para hacer balance en las que “impera un ambiente festivo y positivo”, sin “ánimo de derrota” y con ganas de seguir “fortaleciendo” el movimiento indígena y anticapitalista ante las elecciones del 1 de julio, en las que prevén un fraude electoral.
“Pase lo que pase en las elecciones, seguiremos trabajando para fortalecernos en espacios rurales y urbanos, y agrupando indígenas, trabajadores e intelectuales”, dijo tras la humilde campaña del CIG en la que solo han gastado 350 mil pesos (18 mil 700 dólares).
Pese a algunas voces, como la del sacerdote y activista Alejandro Solalinde, que piden que el CIG se sume a la campaña de López Obrador, que lidera los sondeos a la Presidencia, es muy improbable que en estas reuniones se decida apoyar al tabasqueño, algo que López y Rivas rechazó por completo.
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