Recomendamos: Cambio de coordenadas, por Liébano Sáenz

Es común que el día a día sea una de las grandes dificultades para hacernos una idea justa de la magnitud de los cambios en curso. La cercanía a los eventos y acontecimientos genera una suerte de miopía para entender y actuar con atingencia frente a lo que acontece. Se presenta en todos los ámbitos: en la política, en la economía, en la tecnología y en lo social. Vivimos tiempos de acelerado cambio, que desafía lo existente y obliga a un esfuerzo mayor para ser funcional y eficaz en el mundo actual. En el nivel del conocimiento, el desafío es abrumador. Diversas disciplinas enfrentan un cambio de paradigma, esto es, una crisis evidente de lo que existe y una irrupción de una forma radicalmente distinta de lo que tiende a imponerse.


Solo como ejemplo del nuevo paradigma están los resultados de la investigación social cuantitativa y específicamente, los estudios de opinión. La crisis es mayor de lo que los propios encuestadores han querido admitir. La falta de asertividad en encuestas de intención del voto revela que cambiaron las condiciones que les daban certeza y precisión.


Es necesario reconocer, en principio, que las condiciones cambiaron. El rechazo a participar en una encuesta es abrumador, y también el hoyo negro de la no respuesta de quienes sí participan. A pesar de ello, la mayoría de las casas encuestadoras continúan utilizando la misma metodología. De antemano se sabe que en junio habrá un nuevo capítulo de desencuentro entre los números de los estudios y los resultados. Quizás el caso más comprometedor se presentará en Coahuila, donde la investigación convencional presenta al candidato independiente con una intención de voto del orden de 5 por ciento, cuando los estudios alternativos realizados con un enfoque que busca adaptarse a esta nueva realidad, como el de Leviatán (el cual puede consultarse en goo.gl/HYEJSv) con levantamiento digital, refieren un posicionamiento de 20% para dicho candidato independiente. La diferencia es inexplicable bajo cualquier estándar. De darse un resultado en los términos de la investigación digital, las encuestadoras deberán replantearse cómo llevar a cabo su actividad profesional en esta nueva circunstancia.


Más información en: www.milenio.com

Autor

Scroll al inicio